Adiós, mi querido Hooker, le puedo asegurar [que] tanto mi esposa como yo disfrutamos verdaderamente muchísimo de la visita de usted y de la señora Hooker aquí. Adiós.
Mi querido Hooker, su sincero amigo, C. DARWIN.
CHARLES DARWIN A J.D. HOOKER. 7 de marzo [1855].
...acabo de terminar de trabajar a fondo en el libro de Wollaston (Thomas Vernon Wollaston falleció (en su quincuagésimo séptimo año, según creo) el 4 de enero de 1878. Su salud, que le obligó desde su juventud a pasar los inviernos en el sur, le consagró al estudio de los coleópteros de Madeira, de las islas de Cabo Verde y de Santa Elena, de donde dedujo pruebas en apoyo de la creencia en el continente sumergido de la «Atlántida». En una esquela necrológica escrita por el señor Rye («Nature», 1878) se le describe trabajando persistentemente «sobre una amplia concepción de la ciencia a la que se dedicaba», siendo al mismo tiempo «exacto, minucioso y preciso ad punctum, y dotado por naturaleza de un hábito críticamente detallista». Su primer artículo científico lo escribió cuando era estudiante en el Jesus College de Cambridge. Mientras estuvo en la Universidad, fue asociado y después miembro del Ray Club: se trata de una pequeña sociedad que todavía se reúne una vez por semana, y donde los miembros universitarios, o asociados, reciben un gran y afectuoso estímulo por parte de sus mayores). Insecta Maderensia: es una obra ADMIRABLE. Hay un punto muy curioso en la asombrosa proporción de coleópteros que son ápteros; y creo haber adivinado la razón: a saber, que la capacidad de vuelo sería perjudicial para los insectos que habitan en una localidad confinada, y los expondría a ser arrastrados por el viento hacia el mar; para comprobar esto, encuentro que los insectos que habitan en la Deserta Grande, un islote bastante pequeño, estarían todavía más expuestos a este peligro, y aquí la proporción de insectos ápteros es aún considerablemente mayor que en la propia Madeira. Wollaston habla de Madeira y