para el segundo probé a poner trozos de cianuro de potasio en una botella muy grande y húmeda, media hora antes de meter la paloma, y el gas de ácido prúsico así generado resultó fatal con mucha rapidez.
Una carta dirigida al Sr. Fox (23 de mayo de 1855) contiene la primera mención sobre la laboriosa obra de mi padre acerca de la cría de palomas:
"Escribo ahora para decir que he estado observando algunos de nuestros pollos mestizos, y diría que de UNA SEMANA DE EDAD irían muy bien. Los puntos principales sobre los que tengo, y he tenido durante años, mucha curiosidad, es averiguar si las CRÍAS de nuestras razas domésticas difieren entre sí tanto como lo hacen sus padres, y no tengo fe en nada que no sea la medición real y la Regla de Tres. Espero y creo que no estoy dando tanta molestia sin un motivo de suficiente valor. Tengo mis colipavos y buchones (pájaros de selección, espero, ya que pagué 20 chelines por cada pareja a Baily) en una gran jaula y palomar, y son una diversión decidida para mí, y una delicia para H."
En el curso de la empresa colombófila de mi padre, este entabló necesariamente conocimiento con criadores, y le gustaba relatar sus experiencias como miembro de los clubes Columbarian y Philoperistera, donde conoció a los más puros entusiastas de la «afición» y aprendió mucho sobre los misterios de su arte.
Al escribir al señor Huxley unos años más tarde, cita un libro sobre «Palomas» del señor J. Eaton, como ilustración de la «atención extrema y la atenta observación» necesarias para ser un buen aficionado.
En su tratado, dedicado ÚNICAMENTE al Volteador de Damasco [Almond Tumbler], que es una subvariedad de la variedad de cara corta, que es una variedad del Volteador, como este lo es de la paloma bravía, el Sr. Eaton dice: «Hay algunos de los jóvenes criadores que son demasiado ambiciosos, que van tras las cinco propiedades a la vez [es decir, los cinco puntos característicos a los que se presta mayor atención,—C.D.], y