Mi correspondencia le ha costado a usted una buena cantidad de molestias, aunque esta nota no. Encontré la suya a mi regreso a casa el sábado, tras una semana de trabajo en Londres. Estando allí vi a Yarrell, quien me dijo que había examinado cuidadosamente todos los puntos del pato mudo y que no abriga ninguna duda de que sea específicamente idéntico, y que se había cruzado libremente con variedades comunes en St. James's Park. Por consiguiente, me alegraría mucho recibir un patito de siete días y uno de los ejemplares adultos, en caso de que alguno llegue a morir de muerte natural. ¡Yarrell me dijo que Sabine había coleccionado cuarenta variedades del pato común!... Bien, volviendo al asunto; nadie, estoy seguro, podría determinar mejor para mí que usted la edad característica de los pequeños pollitos; respecto a los esqueletos, he temido que fuera imposible prepararlos, pero supongo que podré medir las extremidades, etc., palpando las articulaciones. Lo que dice usted sobre los gallos viejos no hace sino confirmar lo que pensaba, y haré mis esqueletos con gallos viejos. Si alguna vez muere un pavo silvestre viejo, tenga a bien recordarme; no me importa un pavo crío, ni un mastíf. Muchísimas gracias por su ofrecimiento. Tengo cachorros de bulldog y lebrel en salmuera, y he hecho medir cuidadosamente potros jóvenes de caballo de tiro y de carrera. Dudo que logre algún buen resultado. Se me está haciendo demasiado grande.
Suyo muy atentamente, C. DARWIN.
[Un extracto de una carta al Sr. Fox puede incluirse aquí, aunque de fecha posterior, a saber, julio de 1855]:
Muchas gracias por el Dorking blanco de siete días, y por los otros prometidos. Estoy consiguiendo toda una «cámara de los horrores». Agradezco su amabilidad aún más que antes; pues he cometido el negro acto y asesinado a un pequeño y angélico abanico y buchón de diez días de edad. Probé con cloroformo y éter para el primero, y aunque evidentemente fue una muerte perfectamente apacible, se prolongó; y