este lado, que entiendo bastante bien, está tan íntimamente relacionada con los periodos de violencia de esa gran cadena montañosa. El porvenir es, en verdad, un panorama brillante para mí. Dices que su mismo brillo te asusta; pero en verdad soy muy cauto; puedo mencionar como prueba que en todas mis correrías nunca he tenido ningún accidente ni percance... Sigue con tu buena costumbre de escribir muchos chismes; me gusta mucho enterarme de todo sobre todas las cosas. Recuérdame con mucho cariño al tío Jos y a todos los Wedgwood. Dile a Charlotte (sus apellidos de casada suenan totalmente antinaturales) que me habría gustado escribirle para contarle lo bien que marcha todo; pero no habría sido más que una transcripción de esta carta, y tengo una multitud de animales rodeándome en este mismo minuto que requieren ser embalsamados y numerados. No he olvidado el consuelo que recibí aquel día en Maer, cuando mi mente era como un péndulo oscilante. Dale un fuerte abrazo a mi padre. Espero que perdone todos mis derroches, pero no como cristiano, pues entonces supongo que no volvería a enviarme dinero.
Adiós, querida, a ti y a toda tu excelente hermandad.