[El crecimiento de El origen de las especies ha sido brevemente descrito en las palabras de mi padre (arriba). Las cartas incluidas en el presente capítulo y en los siguientes ilustrarán y ampliarán la historia así trazada.]
Es evidente que en la primera parte del viaje del «Beagle» no consideraba incompatible con sus puntos de vista expresarse con un lenguaje totalmente ortodoxo en cuanto a la génesis de las nuevas especies. Así, en 1834 escribió (Diarios manuscritos, página 468) en Valparaíso:
«Ya he encontrado capas de conchas recientes que aún conservan su color a una altitud de 1300 pies, y por debajo, el país llano está alfombrado de ellas. No parece una conjetura muy improbable que la escasez de animales pueda deberse a que no se haya creado ninguno desde que este país emergió del mar».
Este pasaje no aparece en el Journal publicado, cuya última prueba de imprenta se terminó en 1837; y este hecho armoniza con el cambio que sabemos que se estaba produciendo en sus opiniones. Pero en el Journal publicado encontramos pasajes que muestran un punto de vista más acorde con la historia natural teológica ortodoxa que con sus opiniones posteriores. Así, al hablar de las aves Synallaxis y Scytalopus (1.ª edición, página 353; 2.ª edición, página 289), dice: > "Al encontrar, como en este caso, cualquier animal que parece desempeñar un papel tan insignificante en el