solo una docena de páginas (pues estaba cansado de hacer heno), pero vi lo suficiente para darpe cuenta de CUÁNTO me va a interesar, y de cuántos pasajes quedarán subrayados. Me complace encontrar una buena dosis de Historia Natural; me sorprenderá mucho que no se venda en grandes cantidades...
Cuánto siento pensar que no volveremos a verle por aquí en tanto tiempo; ojalá se fatigue un poquito antes de partir y necesite un día de aire fresco, antes de que las brisas del océano le soplen...
Suyo siempre, C. DARWIN.
CHARLES DARWIN A C. LYELL.
Down, sábado [1 de agosto de 1845].
Mi querido Lyell,
Hace una semana que tengo deseos de escribirle, pero cada ápice de fuerza de estos últimos cinco días lo he empleado en sacar a flote mi segunda parte. (De la segunda edición del Diario de investigaciones). Su nota me ha complacido muchísimo más, me atrevo a decir, que mi dedicatoria a usted, y se lo agradezco de veras. Su obra me ha interesado mucho y le daré mis impresiones, aunque, como jamás creí que le importaría saber lo que pensaba de las partes no científicas, no tomé notas ni me esforcé por recordar ninguna impresión en particular de dos terceras partes del primer volumen. La primera impresión, diría yo, que la mayoría experimentaría (aunque literalmente no he visto ni a un alma desde que lo leí) es el lamento de que no haya más [partes] no científicas. No soy un buen juez, pues no he leído nada —es decir, no científico— sobre Norteamérica, pero el conjunto me pareció muy novedoso, fresco e interesante. Sus