los pormenores anteriores se resolvieron ayer mismo. Me ha hecho más bien que una pinta de medicina, y no he sido tan feliz en todo el último año. A no ser por mi enfermedad, estos cuatro meses en Chile habrían sido muy agradables. He tenido mala suerte, sin embargo, en que solo se haya producido un pequeño terremoto. Estaba en la cama cuando había un grupo cenando en la casa; de repente oí un gran alboroto en el comedor; sin mediar palabra, fue sálvese quien pueda para ver quién salía primero; en el mismo instante sentí que mi cama LIGERAMENTE vibraba en dirección lateral. Los invitados eran viejos lobos de mar, y oyeron el ruido que siempre precede a un temblor; y ningún viejo lobo de mar mira un terremoto con ojos filosóficos...
Adiós a todos; no recibirán otra carta en un buen tiempo.
Mi querida Catherine,
Le saluda afectuosamente,
CHAS. DARWIN.
Un fuerte abrazo para mi padre y para todos ustedes. Un beso para Nancy.
CHARLES DARWIN A LA SRTA. S. DARWIN.
Valparaíso, 23 de abril de 1835.
Mi querida Susan,
Recibí, hace pocos días, su carta de noviembre; las tres cartas que mencioné antes todavía no aparecen, pero no dudo que saldrán a flote.