de dichos poderes, o a la inexperiencia. * Estaba decidido, por consiguiente,
Primero, hay que convencer al muchacho; segundo, hay que vincularlo a la causa; tercero, hay que arrancarle la religión de la cabeza; cuarto, hay que entrenarlo y desarrollarlo.
Pero por el momento no se le debía permitir entrar en trance si podía evitarse. Era evidente, pensaba, que Laurie tenía una «afinidad» muy fuerte, como él habría dicho, con el espíritu incorpóreo de cierta «Amy Nugent». Su comunicación con ella había sido de naturaleza muy sorprendente por su rapidez y perfección. Podría lograrse un progreso real, entonces, a través de este canal.
(Sí; soy consciente de que esto suena a sinsentido grotesco.)