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nydus/The NecromancersPublic
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III

mundo, en suma, no de un Dios trascendente y de los espíritus de los justos hechos perfectos, de vastos dogmas y teorías, sino de una atmósfera familiar, impregnada de experiencia, habitada por almas conocidas que, de un modo u otro, se hacían patentes a aquellos sentidos que, según creía Laurie, no podían mentir. … Y el punto de contacto era la propia Amy Nugent. …

Por lo que se refiere a su actitud exacta hacia esta muchacha, es más difícil escribir. Por un lado, el elemento humano —aquellas asociaciones directamente conectadas con los sentidos, su rostro y sus manos reales, su atmósfera y entorno físicos—, eso había desaparecido; se había dispersado, o yacía bajo tierra; y había sido con cierta sorpresa, a pesar de las explicaciones que se le habían dado, por lo que había visto lo que creía ser el rostro de ella en el salón de Queen’s Gate. Pero él había intentado ordenar todo esto en su imaginación, y aquello había vuelto a cobrar forma y proporción. En suma, creía comprender ahora que es el carácter lo que confiere unidad a las cualidades transitorias de una persona en la tierra, y que, cuando esas cualidades desaparecen, resultan tan poco importantes como la pérdida de tejido: cuando, según el evangelio de los espiritistas, ese carácter se manifiesta desde el otro lado, reconstruye naturalmente la forma por la cual había sido reconocido en la tierra.

Y, a pesar de este sentimiento de familiaridad con lo que había visto, se había interpuesto entre Amy y él esa augusta sombra que se llama Muerte.⁠ ⁠… Y a pesar de las certezas que había recibido, incluso a través de sus propios sentidos, de que esta era en verdad la misma muchacha que había conocido en la tierra, un extraño temor reverencial se mezclaba con su vieja y más bien superficial pasión. Había momentos, mientras estaba sentado a solas en su habitación por la noche, en que este rayaba casi en el terror; así como había otros momentos en que el temor reverencial se

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