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nydus/The NecromancersPublic
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III. The Veils Fall

Siguió aquella suave caída hacia abismos de sueño que proporciona tal vez la más exquisita sensación física conocida por el hombre, mientras los velos caen cada instante más densos y suaves, y la conciencia se retrae hacia su interior desde las manos, los pies y las extremidades, como un perro que se acurruca para descansar; mas retiene su ser continuo, y es capaz de contemplar su propio bienestar.

Todo esto lo recordaba a la perfección media hora más tarde; pero en su memoria se abrió a continuación esa inevitable laguna en la que el yo se pierde antes de emerger al país fantasmal de los sueños, o de retornar a la realidad.

Pero aquello a lo que emergió, recordaría después, era un reino completamente diferente del habitual⁠—de aquel país de fantasía grotesca y pensamientos revueltos, de sombras tenues de la verdad y ecos del mundo común donde la mayoría de nosotros nos hallamos en el sueño.

Su sueño fue el siguiente:—

Aún estaba en su habitación, pensó, pero ya no en su silla. En cambio, se encontraba de pie en el centro mismo del piso, o al menos suspendido en algún lugar por encima de él, pues podía ver de un solo vistazo, sin volverse, todo lo que la habitación contenía. Dirigió su atención —pues era mediante esto, más que por la vista, como percibía— al piano, al chiffonier, a las sillas, a las dos puertas, a las ventanas con cortinas; y por último, con apenas un tinte de sorpresa, a sí mismo aún hundido en la silla frente al fuego. Se contempló con complacido interés, recordando incluso en ese instante que jamás antes se había visto con los ojos cerrados.⁠ ⁠…

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