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nydus/The NecromancersPublic
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I. La señora Laura

Sobre los tejados de Kensington empezaba a hacerse visible una bruma, tan imperceptible como una madeja de humo; pero ahí estaba. Se sentía también un poco lánguida. Quizá había caminado demasiado. Descansaría un rato después de almorzar, si a la queridísima Maud no le importaba; pues la queridísima Maud iba a almorzar con ella, como era habitual los domingos en que el Coronel estaba fuera.

Al bajar, más despacio que nunca, por la ancha y opuesta acera de Queen’s Gate, a través del silencio y la vacuidad del domingo —pues las campanas de la iglesia habían enmudecido hacía mucho—, advirtió que venía hacia ella, con paso pausado, un viejo caballero con levita y sombrero de copa de aspecto ligeramente anticuado, con polainas y guantes, que llevaba las manos a la espalda, como si esperara a que se le uniera algún amigo de una de las casas. Notó que la miraba a través de sus lentes, pero no le dio más importancia hasta que subió los escalones de su propia casa. Entonces la sobresaltó el ruido de unos pasos apresurados y una voz.

—Le ruego me disculpe, señora...

Se giró, con la llave en la cerradura, y allí estaba él, sombrero en mano.

—¿Tengo el placer de hablar con Lady Laura Bethell?

Había un agradable y enérgico tono en su voz que la inclinaba bastante favorablemente hacia él.

“¿Hay algo…⁠ ⁠? ¿Quería hablar conmigo…⁠ ⁠? Sí, soy Lady Laura Bethell”.

—Me dijeron que estaba en la iglesia, señora, y que los domingos no recibe visitas.

—Eso es muy cierto.⁠ ⁠… ¿Puedo preguntar⁠ ⁠… ?

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