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nydus/The NecromancersPublic
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III

fenómeno es un hecho enormemente potente y desempeña un papel al menos tan importante en las corrientes subterráneas que circulan por el mundo como cualquier emoción humana más normal. Los psicólogos de la escuela materialista probablemente dirían que se trata de una supervivencia del instinto de tribu y guerra. Como sea, ahí está.

A todo esto se añadía la peculiar relación en la que el médium se encontraba con respecto al muchacho; había sido él quien primero había abierto la puerta hacia ese extraño otro mundo que persigue con tanta insistencia la imaginación de ciertos temperamentos; a través de él se le habían presentado a Laurie, según creía, en forma de evidencia sensorial, la realidad de las cosas con las que había soñado⁠, una realidad que su religión de algún modo había logrado evadir.

No es que Laurie hubiera sido insincero en su religión; había habido momentos, y aún los había, de vez en cuando, en los que el mundo que la religión católica predicaba mediante la palabra, el símbolo y el sacramento se hacía evidente; pero el asunto entero se hallaba en un plano distinto.

La religión le pedía que se acercara de un modo, el espiritismo del otro. Los sentidos no tenían nada que ver con el primero; eran los únicos canales definitivos del segundo. Y resulta extraordinariamente fácil para los seres humanos considerar que la evidencia de los sentidos es más fundamentalmente real que la evidencia de la fe.⁠ ⁠…

He aquí, pues, las dos opciones: un mundo de espíritu, que había que aceptar en gran parte por fe, que solo se discernía entre sombras y contornos en raras y poco frecuentes ocasiones de exaltación, de una índole particular que casi había perdido su atractivo; y un mundo de espíritu que cobraba forma, figura e inteligibilidad práctica, en habitaciones corrientes y en circunstancias muy cerca de lo corriente; un

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