Jacquemart había llegado al hotel dos días antes, y se había marchado la tarde de los asesinatos.
Salway había llegado el día antes de los asesinatos y se había marchado el día después.
Orrett había llegado el día de los asesinatos y se había marchado al día siguiente.
Enviando telegramas para localizar a los dos primeros e investigarlos, fui tras Orrett en persona. Una comedia musical titulada ¿Para qué? se anunciaba ampliamente por entonces con folletos de color ciruela alegremente impresos. Conseguí uno de ellos y, en una papelería, un sobre a juego, y se lo envié por correo a Orrett al Hotel Montgomery.
Hay agencias que se dedican a conseguir los nombres de los recién llegados a los principales hoteles y a enviarles publicidad por correo. Confiaba en que Orrett, sabiendo esto, no sospecharía cuando mi llamativo sobre, reexpedido desde el hotel, le llegara a través de la ventanilla de Lista de Correos.
Dick Foley—el especialista en sombras de la agencia—se instaló en la oficina de correos para merodear con un ojo puesto en la ventanilla de la «O» hasta que vio entregar mi sobre color ciruela, y entonces seguir los pasos del destinatario.
Pasé el día siguiente intentando resolver el juego del misterioso J. J. Cooper, pero seguía siendo un rompecabezas cuando terminé la jornada esa noche.
Un poco antes de las cinco de la mañana siguiente, Dick Foley pasó por mi habitación de camino a casa para despertarme y contarme lo que había logrado por su cuenta.