Lo habían hecho.
Ninguna de las personas cuyos nombres aparecían en la lista a máquina junto al de Gantvoort había sido encontrada; no se había hallado ni el más mínimo rastro de ninguna de ellas. Dos de las direcciones proporcionadas eran completamente erróneas. No había casas con esos números en esas calles, y jamás las había habido.