A la mañana siguiente le entregué la mujer a Dick Foley y regresé a la agencia para esperar a Bob Teal, el agente que había investigado el apartamento de la calle Laguna. Llegó poco después de las diez.
—Ahí vive un tipo llamado Jacob Ledwich —dijo Bob—. Es un estafador de alguna clase, pero no sé exactamente de cuál. Él y «Wop» Healey son amigos, ¡así que debe de ser un delincuente! «Porky» Grout dice que es un ex estafador que ahora está metido en una red de juego; pero «Porky» te diría que un obispo es un reventador de cajas fuertes si creyera que eso le significaría cinco pavos para él.
“Este Ledwich sale casi siempre de noche, y parece ser bastante próspero. Probablemente algún tipo de trabajador de alta categoría. Tiene un Buick —matrícula 645-221— que guarda en un garaje a la vuelta de su apartamento. Pero no parece usar mucho el carro”.
—¿Qué aspecto tiene ese tipo?
«Un tipo grande —de seis pies o más— y pesará sus doscientas libras tranquilamente. Tiene una jeta graciosa. Es ancha y pesada por las mejillas y la mandíbula, pero la boca es pequeña, como si se la hubieran hecho a alguien más joven... no, a un hombre más pequeño. No es ningún muchacho, es de mediana edad».
—Supón que lo sigues un par de días, Bob, y ves en qué anda. Trata de conseguir una habitación o apartamento en el vecindario; un lugar desde donde puedas vigilar la puerta principal.