[Por temor a impedir su travesía.]
- Amarra tu embarcación más arriba que la enemiga y de cara al sol.
[Véase supra, § 2. La repetición de estas palabras en relación con el agua resulta muy incómoda. Chang Yu anota: «Se dice ya sea de las tropas formadas en la orilla del río, o de barcos anclados en la propia corriente; en cualquier caso, es esencial estar más alto que el enemigo y de cara al sol». Los demás comentadores no son en absoluto explícitos.]
No remontes el río para ir al encuentro del enemigo.
[Tu Mu dice: «Como el agua fluye hacia abajo, no debemos acampar en el curso inferior de un río, por miedo a que el enemigo abra las esclusas y nos arrastre en una riada. Chu-ko Wu-hou ha señalado que “en la guerra fluvial no debemos avanzar contra la corriente”, lo que equivale a decir que nuestra flota no debe fondear aguas abajo de la del enemigo, pues entonces este podría aprovechar la corriente y acabar rápidamente con nosotros». También existe el peligro, señalado por otros comentaristas, de que el enemigo arroje veneno al agua para que este sea arrastrado hasta nosotros].
Y se acabó la guerra fluvial.
- Al cruzar marismas saladas, su única preocupación debe ser atravesarlas rápidamente, sin demora alguna.
[Debido a la escasez de agua potable, a la mala calidad de los pastos y, por último, pero no menos importante, a que son bajas, llanas y están expuestas a los ataques.]
- Si te ves obligado a combatir en un marisma salada, debes tener agua y hierba cerca de ti, y poner tu espalda contra un grupo de árboles.