carros y armaduras, alcanzará la cifra total de mil onzas de plata al día. Tal es el costo de mantener un ejército de 100.000 hombres.
- Cuando entráis en combate real, si la victoria tardara en llegar, las armas de los hombres perderán el filo y su ardor se apagará. Si sitiáis una ciudad, agotaréis vuestras fuerzas.
- Además, si la campaña se prolonga, los recursos del Estado no serán suficientes para soportar la tensión.
- Ahora bien, cuando vuestras armas estén embotadas, vuestro ardor menguado, vuestras fuerzas agotadas y vuestro tesoro gastado, otros jefes surgirán para aprovecharse de vuestra situación extrema. Entonces nadie, por muy sabio que sea, podrá evitar las consecuencias que habrán de sobrevenir.
- Así pues, aunque hemos oído hablar de una torpe prisa en la guerra, jamás se ha visto que la astucia esté asociada a largas demoras.
[This concise and difficult sentence is not well explained by any of the commentators. Ts’ao Kung, Li Ch’uan, Meng Shih, Tu Yu, Tu Mu and Mei Yao-ch’en have notes to the effect that a general, though naturally stupid, may nevertheless conquer through sheer force of rapidity.
Ho Shih dice: > "La prisa puede ser estúpida, pero al menos ahorra un gasto de energía y tesoros; las operaciones prolongadas pueden ser muy inteligentes, pero traen consigo calamidades". Wang Hsi elude la dificultad señalando: > "Operaciones prolongadas significan un ejército que envejece, riqueza que se gasta, un erario vacío