CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Art of WarPublic
Página 75 de 237
Table of Contents

Capítulo II. LA HACIENDA DE LA GUERRA

carros y armaduras, alcanzará la cifra total de mil onzas de plata al día. Tal es el costo de mantener un ejército de 100.000 hombres.

  1. Cuando entráis en combate real, si la victoria tardara en llegar, las armas de los hombres perderán el filo y su ardor se apagará. Si sitiáis una ciudad, agotaréis vuestras fuerzas.
  1. Además, si la campaña se prolonga, los recursos del Estado no serán suficientes para soportar la tensión.
  1. Ahora bien, cuando vuestras armas estén embotadas, vuestro ardor menguado, vuestras fuerzas agotadas y vuestro tesoro gastado, otros jefes surgirán para aprovecharse de vuestra situación extrema. Entonces nadie, por muy sabio que sea, podrá evitar las consecuencias que habrán de sobrevenir.
  1. Así pues, aunque hemos oído hablar de una torpe prisa en la guerra, jamás se ha visto que la astucia esté asociada a largas demoras.

[This concise and difficult sentence is not well explained by any of the commentators. Ts’ao Kung, Li Ch’uan, Meng Shih, Tu Yu, Tu Mu and Mei Yao-ch’en have notes to the effect that a general, though naturally stupid, may nevertheless conquer through sheer force of rapidity.

Ho Shih dice: > "La prisa puede ser estúpida, pero al menos ahorra un gasto de energía y tesoros; las operaciones prolongadas pueden ser muy inteligentes, pero traen consigo calamidades". Wang Hsi elude la dificultad señalando: > "Operaciones prolongadas significan un ejército que envejece, riqueza que se gasta, un erario vacío

75