unidas como están por todos los lazos de interés y camaradería. Sin embargo, es sabido que muchas campañas se han arruinado por falta de cooperación, especialmente en el caso de los ejércitos aliados.]
- Por consiguiente, no basta con confiar en atar los caballos y enterrar las ruedas de los carros en la tierra.
[Estos ingeniosos artificios para evitar que el ejército huya recuerdan al héroe ateniense Sófanes, quien llevaba consigo un ancla en la batalla de Platea, con la cual se ataba firmemente a un sitio. [Véase Heródoto, IX. 74.] No basta, dice Sun Tzŭ, con hacer que la huida sea imposible por tales medios mecánicos. No lo conseguiréis a menos que vuestros hombres tengan tenacidad y unidad de propósito y, sobre todo, un espíritu de cooperación solidaria. Esta es la lección que se puede aprender del shuai-jan.]
- El principio sobre el cual se debe administrar un ejército es establecer un único estándar de valor que todos deban alcanzar.
[Literally, "level the courage [of all] as though [it were that of] one." If the ideal army is to form a single organic whole, then it follows that the resolution and spirit of its component parts must be of the same quality, or at any rate must not fall below a certain standard. Wellington’s seemingly ungrateful description of his army at Waterloo as "the worst he had ever commanded" meant no more than that it was deficient in this important particular—unity of spirit and courage. Had he not foreseen the Belgian defections and carefully kept those troops in the background, he would almost certainly have lost the day.]
- Cómo aprovechar al máximo tanto lo fuerte como lo débil; esa es una cuestión que implica el uso adecuado del terreno.
[La paráfrasis de Mei Yao-ch’en es: «La forma de eliminar las diferencias entre fuerte y débil y hacer a ambos útiles es utilizar los accidentes del