[Tu Mu dice: "A ambas partes les resulta incómodo moverse, y la situación sigue en un punto muerto."]
- En una posición de este tipo, aunque el enemigo nos ofreciera un cebo atractivo,
[Tu Yu dice: «darnos la espalda y fingir que huyen». Pero este es solo uno de los anzuelos que podrían inducirnos a abandonar nuestra posición.]
será prudente no salir, sino más bien retirarnos, tentando así al enemigo a su vez; luego, cuando parte de su ejército haya salido, podremos lanzar nuestro ataque con ventaja.
- Con respecto a los desfiladeros, si puedes ocuparlos primero, haz que sean fuertementeguarnecidos y aguarda la llegada del enemigo.
[Porque entonces, como observa Tu Yu, «la iniciativa estará de nuestra parte, y al realizar ataques repentinos e inesperados tendremos al enemigo a nuestra merced».]
- Si el enemigo se te adelanta en la ocupación de un desfiladero, no lo persigas si el desfiladero está totalmente guarnecido, sino solo si está debidamente guarnecido con pocas fuerzas.
- Con respecto a las alturas precipitosas, si te adelantas a tu adversario, debes ocupar los lugares elevados y soleados, y esperar allí a que él ascienda.
[Ts’ao Kung dice: «La ventaja particular de asegurar las alturas y los desfiladeros es que vuestras acciones no pueden entonces ser dictadas por el enemigo» [Para la enunciación del gran principio aludido, véase el VI, § 2]. Chang Yu cuenta la siguiente anécdota de P’ei Hsing-chien (619-682 d. C.), quien fue enviado en una expedición punitiva contra las