que el enemigo no conozca su paradero.]
Aquel que es hábil en el ataque surge raudo desde las más altas cumbres del cielo.
[Otra metáfora, que da a entender que cae sobre su adversario como un rayo, contra el cual no hay tiempo de prepararse. Esta es la opinión de la mayoría de los comentaristas.]
Así, por una parte, tenemos la capacidad de protegernos; por la otra, una victoria que es completa.
- Ver la victoria solo cuando está al alcance de la común plebe no es la cumbre de la excelencia.
[Como observa Ts’ao Kung, "el asunto está en ver la planta antes de que haya germinado", en prever el acontecimiento antes de que la acción haya