Se hizo referencia a la publicación gubernamental Edible and Poisonous Fungi y al libro Neglected Edible Treasures, escrito por el difunto, y se pasaron entre los miembros del jurado fotografías de los hongos en cuestión.
Interrogado en lo que se refiere a los huevos, el pan, el café, el güisqui y otros artículos de alimentación encontrados en La Cabaña, Sir James dijo que los había sometido a todos a un cuidadoso análisis, sin descubrir nada de carácter nocivo.
Fallecido visto recolectando hongos
El Dr. Hughes, de Bovey Tracey, que practicó la autopsia, declaró que había encontrado el corazón del difunto muy considerablemente dilatado, un síntoma característico del envenenamiento por Amanita muscaria.
Harold Coffin, un jornalero, declaró que se había encontrado con el difunto en la mañana del 17 de octubre. Llevaba una cartera colgada al hombro y parecía estar buscando algo en el suelo. Serían aproximadamente las 8 a.m.
El difunto entraba entonces en un pequeño bosque situado en el valle, más abajo de Manaton. El testigo había visto con frecuencia al difunto deambular por el campo, a veces con un atril de dibujo y otras recolectando plantas y raíces.
El difunto había conversado a veces con el testigo sobre alimentarse de cosas extrañas, como ortigas y setas, y el testigo siempre había supuesto que no estaba muy bien de la cabeza.
Henry Trefusis, un transportista, declaró que había entregado una hogaza de pan, una libra de aguja de ternera y otras provisiones en The