- Que a Lathom se le había mostrado una colección de venenos, aparentemente guardados donde cualquiera podía acceder a ellos con facilidad; y
- Que Leader había llamado la atención especial del grupo sobre ciertos venenos sintéticos, o elaborados en laboratorio, indistinguibles mediante análisis de los productos vegetales naturales.
Por fin había aquí algo definitivo. Suponiendo que un frasco de muscarina hubiera formado parte de la colección por casualidad, ¿qué había más fácil que el que Lathom se hubiera servido de él?
No sabía si era posible que una persona ajena penetrara en los laboratorios del St. Anthony’s College sin ser interceptada, pero esto podía averiguarlo fácilmente mediante el simple procedimiento de ir allí.
Probablemente solo tendría que pedir ver a algún doctor o estudiante. Lathom, por ejemplo, podría haber pedido ver a este tal Leader, a quien ya conocía. Bien pudiera ser que Leader pudiera darnos cierta ayuda en el asunto.
Munting era mi punto de contacto con Leader, y el siguiente paso era obviamente ir a verle y conseguir una nota de presentación.
Munting, por supuesto, mostró una gran reticencia a inmiscuirse en el asunto. Su entrevista con Lathom parecía haberle afectado considerablemente. Sin embargo, al fin lo convencí de que tenía el deber de actuar.
—Si se niega a ayudarme —dije—, y soy capaz de demostrar el asesinato, usted será algo muy parecido a un cómplice después de los hechos.
La señora Munting, que en lo que a sentido común práctico se refiere vale por diez de su marido, coincidía con este punto de vista.