CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Documents in the CasePublic
Página 234 de 319
Table of Contents

Declaración de Paul Harrison

existir, y cuando esos legítimos maridos mueren de repente no mucho tiempo después, entonces lo que yo digo es que tal vez valga la pena que aquellos que son de bien y a quienes compete intervenir guarden esos dichosos documentos en un lugar

Intenté no dejar que notara cuánto me interesaban profundamente estas insinuaciones.

—Todo esto son palabras —dije—. Enséñame las cartas y entonces podremos ir al grano.

—¡Ah! —dijo la señora Cutts—. Y si mi señorito llega a casa y busca esas cartas, digamos que esta noche, menuda cantidad de problemas podría tener yo. «Obra bien y al diablo teme» es mi lema, pero los lemas no le dan de comer a una família de niños cuando una mujer que trabaja duro pierde su empleo, ¿verdad que no, caballero?

Creí que había llegado el momento de darle un aire de negocios al trato. Saqué un billete de cinco libras del bolsillo y lo hice crujir agradablemente entre mis dedos. Sus párpados se estremecieron, pero no dijo nada.

—Antes de que vayamos más lejos —dije—, debo mirar las cartas y comprobar que son en verdad de la persona que usted menciona, y que tienen un interés genuino para mí. Mientras tanto, ya que le he causado algunas molestias...

Empujé la nota hacia ella, pero mantuve la mano encima.

—Bueno —dijo ella—, no me importa dejarte echar un vistazo. Mirar no cuesta nada, como suele decirse.

Rebuscó en un bolsillo recóndito bajo su falda y sacó un pequeño paquete de papeles.

234