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nydus/The Professor’s HousePublic
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III. El pastizal de invierno

“Y esto prueba —dijo Roddy— que debió de haber un sendero hacia la meseta en el extremo norte, y que se llevaron la cosecha pasando por el vado. Si este cañón Cow hubiera sido la única entrada, nunca habrían podido cultivar aquí abajo”.

Convenimos en que iría el primer día cálido y trataría de encontrar un sendero que subiera a la Ciudad de los Acantilados, como ya la llamábamos.

Hablamos y especulamos hasta pasada la medianoche. Era Nochebuena, y Henry dijo que era justo que hiciéramos algo fuera de lo común. Pero después de acostarnos, por muy cansado que estuviera, no pude dormir. Me levanté, me vestí, me puse el abrigo y salí a hurtadillas para ver la mesa. Se había levantado el viento y arrastraba los nubarrones por el cielo. La luna, casi llena, pendía directamente sobre la mesa, que nunca antes me había parecido tan solmene y silenciosa. Me pregunté cuántas Navidades habrían ido y venido desde que se construyera aquella torre redonda. Había estado en Acoma

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