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nydus/The Professor’s HousePublic
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II

ingenuamente que tenían «imaginación». Toda su vida su mente se había comportado de forma positiva. Cuando no estaba trabajando, o divirtiéndose activamente, se iba a dormir. No conocía la etapa crepuscular. Pero ahora disfrutaba de esta holgazanería entre dormido y despierto con su cerebro como si fuera un sentido nuevo, que llega tarde, como las muelas del juicio. Descubrió que podía tumbarse en su banco de arena junto al lago durante horas y ver a los siete pinos inmóviles beberse el sol. Por la tarde, después de cenar, podía sentarse ocioso a contemplar las estrellas, con la misma inmovilidad. Estaba cultivando una nueva disipación mental y disfrutando de una nueva amistad. Tom Outland no había vuelto a entrar por la puerta del jardín (¡como tantas veces lo había hecho en sueños!), sino que lo había hecho otro muchacho: el chico que el profesor había dejado atrás hacía mucho tiempo en Kansas, en el valle del Solomon: el Godfrey St. Peter original, sin modificar.

Este muchacho y él habían tenido la intención, en aquellos lejanos días, de vivir algún tipo de vida juntos y de compartir la buena y la mala fortuna.

No habían compartido nada debido a que estaban desigualmente emparejados. El joven St. Peter que se fue a Francia a probar suerte tenía una mente más activa que el gemelo que dejó atrás en el valle de Solomon.

Tras su adopción por la familia Thierault, se acordaba de aquel otro muchacho muy raras veces, en momentos de nostalgia. Después de conocer a Lillian Ornsley, St. Peter olvidó que ese muchacho hubiera vivido jamás.

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