O bien, tal vez Kautsky desee decir que la ejecución no es conveniente, que «las clases no pueden ser acobardadas». Esto no es verdad. El terror es impotente —y solo entonces «a la larga»— si es empleado por la reacción contra una clase históricamente en ascenso. Pero el terror puede ser muy eficaz contra una clase reaccionaria que no quiere abandonar el escenario de operaciones. La intimidación es un arma poderosa de la política, tanto a escala internacional como interna. La guerra, al igual que la revolución, se funda en la intimidación. Una guerra victoriosa, en general, destruye solo una parte insignificante del ejército conquistado, intimidando al resto y quebrantando su voluntad. La revolución actúa del mismo modo: mata a individuos e intimida a miles. En este sentido, el Terror Rojo no se distingue de la insurrección armada, de
Table of Contents
Terrorismo y Comunismo
100