Inmediatamente quedó confundido sin esperanza alguna de salida en la cuestión más simple de la votación de los créditos de guerra.
Todos sus escritos posteriores a ese período representan variaciones de uno y el mismo tema: «Yo y mi atolladero».
La Revolución rusa dio finalmente muerte a Kautsky. Por todo su desarrollo previo, se encontraba en una actitud hostil hacia la victoria de noviembre del proletariado. Esto lo arrojó inevitablemente al campo de la contrarrevolución. Perdió los últimos vestigios de instinto histórico. Sus escritos posteriores se han vuelto cada vez más parecidos a la literatura amarilla del mercado burgués.
El libro de Kautsky, examinado por nosotros, presenta en sus características externas todos los atributos de un estudio científico llamado objetivo.
Para examinar el alcance del Terror Rojo, Kautsky actúa con todo el método circunstancial que le es peculiar. Comienza con el estudio de las condiciones sociales que prepararon la gran Revolución Francesa, y también de las condiciones fisiológicas y sociales que favorecieron el desarrollo de la crueldad y de la humanidad a lo largo de la historia de la raza humana.
En un libro dedicado al bolchevismo, en el cual todo el asunto se examina en 234 páginas, Kautsky describe detalladamente de qué se alimentaba nuestro antepasado humano más remoto, y arriesga la conjetura de que, viviendo principalmente de productos vegetales, devoraba también insectos y posiblemente algunas aves. (Véase la página 122.)
En una palabra, no había nada que nos hiciera esperar que de un antepasado tan enteramente respetable —uno obviamente inclinado al vegetarianismo— surgieran unos descendientes tales como los bolcheviques. ¿Es esa la sólida base científica sobre la cual Kautsky plantea la cuestión?...