Thiers, la Comuna no podía abstenerse de destruir a los versallescos en el frente y en la retaguardia. Si su poder hubiera traspasado los límites de París, en las provincias habría encontrado —durante el proceso de la guerra civil con el Ejército de la Asamblea Nacional— enemigos aún más decididos en medio de la población pacífica. La Comuna, al combatir a los monárquicos, no podía conceder libertad de expresión a los agentes monárquicos en la retaguardia.
Kautsky, a pesar de todos los acontecimientos que ocurren hoy en el mundo, no comprende en absoluto qué es la guerra en general, y la guerra civil en particular.
Él no comprende que todo, o casi todo, partidario de Thiers en París no era meramente un «adversario» de los comuneros en las ideas, sino un agente y espía de Thiers, un enemigo feroz dispuesto a disparar por la espalda. Hay que hacer que el enemigo sea inofensivo, y en tiempo de guerra esto significa que hay que destruirlo.