para la vida, la emulación adquirirá un carácter cada vez menos egoísta y puramente idealista. Se expresará en el afán de prestar el mayor servicio posible a la propia aldea, condado, ciudad o a toda la sociedad, y de recibir a cambio renombre, gratitud, simpatía o, finalmente, la mera satisfacción interna derivada de la conciencia de un trabajo bien hecho. Pero en el difícil período de transición, en condiciones de extrema escasez de bienes materiales y del estado aún insuficientemente desarrollado de la solidaridad social, la emulación estará inevitablemente ligada, en mayor o menor grado, al afán de garantizar las propias necesidades.
Este, camaradas, es el conjunto de recursos de que dispone el Estado obrero para elevar la productividad del trabajo. Como vemos, aquí no hay una solución hecha. No la hallaremos escrita en ningún libro. Pues no podía existir tal libro. Nosotros recién estamos comenzando, junto con ustedes, a escribir ese libro con el sudor y la sangre de los obreros.
Decimos: hombres y mujeres que trabajan, ustedes han transitado hacia el camino del trabajo regulado. Solo por esa vía construirán la sociedad socialista.
Ante ustedes se plantea un problema que nadie resolverá por ustedes: el problema de aumentar la producción sobre nuevas bases sociales. A menos que resuelvan ese problema, perecerán. Si lo resuelven, elevarán a la humanidad entera de un cabezazo.
# Ejércitos del Trabajo
La cuestión de la aplicación de los ejércitos a fines laborales, que ha adquirido entre nosotros una importancia enórmese desde el punto de vista de los principios, fue abordada por nosotros por la vía de la práctica, no en absoluto sobre los cimientos de consideraciones teóricas. En ciertas fronteras de la Rusia soviética, habían surgido circunstancias que habían dejado libres a considerables fuerzas militares por un período