En Petrogrado, en noviembre de 1917, también elegimos una Comuna (Consejo Municipal) sobre la base de la votación más «democrática», sin limitaciones para la burguesía. Estas elecciones, al ser boicoteadas por los partidos burgueses, nos otorgaron una aplastante mayoría. El Consejo «democráticamente» elegido se sometió voluntariamente al Sóviet de Petrogrado, es decir, situó el hecho de la dictadura del proletariado por encima del «principio» del sufragio universal, y, al poco tiempo, se disolvió por completo por decisión propia, en favor de una de las secciones del Sóviet de Petrogrado. Así pues, el Sóviet de Petrogrado —ese verdadero padre del régimen soviético— lleva sobre sí el sello de una bendición «democrática» formal en nada inferior a la de la Comuna de París.
[No carece de interés observar que en las elecciones comunales de 1871 en París participaron 230.000 electores. En las elecciones municipales de noviembre de 1917 en Petrogrado, a pesar del boicot a las elecciones por parte de todos los partidos, excepto nosotros y los socialrevolucionarios de izquierda, que no tenían influencia en la capital, participaron 300.000 electores. En París, en 1871, la población ascendía a dos millones. En Petrogrado, en noviembre de 1917, no había más de dos millones. Debe señalarse que nuestro sistema electoral era infinitamente más democrático. El Comité Central de la Guardia Nacional llevó a cabo las elecciones sobre la base de la ley electoral del imperio.]
“En las elecciones del 26 de marzo fueron elegidos para el Consejo sesenta y cinco miembros de la Comuna. De éstos, quince eran miembros del partido de gobierno (Thiers) y seis eran radicales burgueses que se oponían al Gobierno, pero condenaban el alzamiento (de los obreros de París).
«La República Soviética», nos enseña Kautsky, «nunca habría permitido que semejantes elementos contrarrevolucionarios se