recaía sobre el experto, quien sabía que, si cometía un error, cargaría con todas las consecuencias y no podría decir que era solo un «consejero» o un «miembro de la junta». Hoy en nuestro ejército la mayoría de los puestos de mando, en particular en los grados inferiores —es decir, los políticamente más importantes—, están ocupados por obreros y campesinos de vanguardia. ¿Pero con qué empezamos? Pusimos a oficiales en los puestos de mando y les adscribimos obreros como comisarios; y aprendieron, y aprendieron con éxito, y aprendieron a vencer al enemigo.
Camaradas, nos encontramos cara a cara con un período muy difícil, quizás el más difícil de todos. A los períodos difíciles en la vida de los pueblos y de las clases les corresponden medidas severas. Cuanto más avancemos, más fáciles se volverán las cosas, más libre se sentirá cada ciudadano, más imperceptible será la fuerza coactiva del Estado proletario. Tal vez entonces permitamos