año o año y medio. Ahora ni siquiera ellos se atreverían a repetir esto. Con la ayuda del control soviético y de la selección partidaria, el Gobierno soviético, en la intensa atmósfera de la lucha, ha lidiado con los bandidos y aventureros que afloraron a la superficie en el momento de la revolución incomparablemente mejor que cualquier otro gobierno en cualquier época.
Estamos luchando. Estamos librando una lucha a vida o muerte.
La prensa es un arma no de una sociedad abstracta, sino de dos bandos irreconciliables, armados y en combate. Estamos destruyendo la prensa de la contrarrevolución, tal como destruimos sus posiciones fortificadas, sus almacenes, sus comunicaciones y su sistema de inteligencia.
¿Acaso nos estamos privando de las críticas de los kadetes y los mencheviques sobre la corrupción de la clase obrera? A cambio, estamos destruyendo victoriosamente los cimientos mismos de la corrupción capitalista.