Marx escribe: > «La Comuna deseaba colocar a los productores rurales bajo la dirección intelectual de las ciudades centrales de sus distritos y asegurarles allí, en los obreros urbanos, los guardianes naturales de sus intereses». No se trataba de igualar al campesino con el obrero sobre el papel, sino de elevar espiritualmente al campesino al nivel del obrero. Todas las cuestiones del Estado proletario las resuelve Marx de acuerdo con la dinámica revolucionaria de las fuerzas vivas, y no según el juego de sombras sobre la pantalla de feria del
Para llegar a los últimos confines del colapso mental, Kautsky niega la autoridad universal de los Consejos de Trabajadores basándose en que no existe una frontera legal entre el proletariado y la burguesía. En la naturaleza indeterminada de las divisiones sociales, Kautsky ve la fuente de la autoridad arbitraria de la dictadura soviética.
Marx ve exactamente lo contrario.
«La Comuna fue una forma de Estado profundamente elástica, mientras que todas las formas de gobierno anteriores habían adolecido de estrechez. Su secreto consiste en que, por su esencia misma, era el gobierno de la clase obrera, el resultado de la lucha entre la clase productora y la clase apropiadora, la forma política, por fin descubierta, bajo la cual podía llevarse a cabo la emancipación económica del trabajo».
El secreto de la Comuna consistía en que, por su esencia misma, era un gobierno de la clase obrera. Este secreto, explicado por Marx, ha seguido siendo para Kautsky, hasta el día de hoy, un misterio sellado con siete sellos.