El Manifiesto Comunista contemplaba el problema del comunista precisamente en este sentido: a saber, la formulación de los intereses históricos generales de la clase trabajadora en su conjunto.
“Los comunistas solo se distinguen de los demás partidos proletarios”, según las palabras del Manifiesto, “en esto: que en las diferentes luchas nacionales del proletariado destacan y ponen en primer plano los intereses comunes del proletariado, independientemente de la nacionalidad; y, por otra parte, que en las diferentes etapas de evolución por las que pasa la lucha entre el proletariado y la burguesía, representan constantemente los intereses del movimiento tomado en su conjunto”.
En la forma de la organización de clase que todo lo abarca de los Sóviets, el movimiento se toma a sí mismo «como un todo». De aquí se desprende claramente por qué los comunistas pudieron y debieron convertirse en el partido dirigente en los Sóviets. Pero de aquí también se