Y, aun si miramos esta cuestión bajo la luz limitada, y por tanto incorrecta, de una «escuela», diré que cuando impera el principio unipersonal la escuela es diez veces mejor: * porque así como no se puede reemplazar a un buen trabajador por tres trabajadores inmaduros, * del mismo modo, al colocar a una junta de tres trabajadores inmaduros en un puesto responsable, se les priva de la posibilidad de percatarse de sus propios defectos. Cada uno mira a los demás cuando se toman decisiones y culpa a los demás cuando el éxito
Que no se trata de una cuestión de principio para los adversarios del principio de dirección unipersonal, lo demuestra mejor que nada el hecho de que no exijan el principio colegiado para los talleres, centros de trabajo y minas reales.
Incluso afirman con indignación que solo un loco puede exigir que una junta de tres o cinco personas dirija un taller. Debe haber un director, y solo uno. ¿Por qué?
Si la administración colegiada es una «escuela», ¿por qué no exigimos una escuela elemental? ¿Por qué no habríamos de introducir juntas en los talleres? Y si el principio de principio colegiado no es un evangelio sagrado para los talleres, ¿por qué es obligatorio para las fábricas?
Abramovich said here that, as we have few experts – thanks to the Bolsheviks, he repeats after Kautsky – we shalt replace them by boards of workers. That is nonsense. No board of persons who do not know the given business can replace one man who knows it.