Trabajo libre significaba trabajo que podía ser comprado «libremente» en el mercado; la libertad se reducía a una ficción jurídica, sobre la base de la esclavitud libremente contratada. No conocemos otra forma de trabajo libre en la historia. Que los muy escasos representantes de los mencheviques en este Congreso nos expliquen qué entienden por trabajo libre, no obligatorio, si no es el mercado de la fuerza de trabajo.
La historia ha conocido el trabajo esclavo. La historia ha conocido el trabajo siervo. La historia ha conocido el trabajo regulado de los gremios artesanales medievales.
En todo el mundo impera ahora el trabajo asalariado, al cual los periodistas vendidos de todos los países oponen, como la forma más alta posible de libertad, a la «esclavitud» soviética.
Nosotros, en cambio, oponemos a la esclavitud capitalista el trabajo socialmente regulado sobre la base de un plan económico, obligatorio para todo el pueblo y, por consiguiente, obligatorio para cada trabajador del país. Sin esto no podemos ni soñar con la transición hacia el socialismo.
El elemento de compulsión material y física puede ser mayor o menor; eso depende de muchas condiciones: del grado de riqueza o pobreza del país, de la herencia del pasado, del nivel general de cultura, del estado del transporte, del aparato administrativo, etcétera, etcétera.
Pero la obligación y, por consiguiente, la compulsión son condiciones esenciales para dominar la anarquía burguesa, para asegurar la socialización de los medios de producción y del trabajo, y para reconstruir la vida económica sobre la base de un plan único.
Para el liberal, la libertad a la larga significa el mercado. Que el capitalista pueda o no comprar fuerza de trabajo a un precio moderado —esa es