ve toda la estrechez de miras de la valoración de los Sóviets como «sucedáneos del partido» (Kautsky) y toda la estupidez del intento de incluir a los Sóviets, en calidad de palanca auxiliar, en el mecanismo de la democracia burguesa. (Hilferding)
Los sóviets son la organización de la revolución proletaria, y tienen propósito ya sea como órgano de la lucha por el poder o como el aparato de poder de la clase trabajadora.
Incapaz de comprender el papel revolucionario de los Sóviets, Kautsky ve sus defectos fundamentales en aquello que constituye su mayor mérito.
«La demarcación entre el burgués y el obrero —escribe— nunca puede trazarse de manera real. Habrá siempre algo de arbitrario en dicha demarcación, lo cual convierte a la idea soviética en una base particularmente apta para el dominio dictatorial y arbitrario, pero la hace inadecuada para la creación de una constitución clara y sistemáticamente edificada.» (Página 170)