En esta esfera, es fundamental estudiar la experiencia a medida que se acumula con especial cuidado, conceder una gran dosis de elasticidad al aparato económico, prestar mayor atención a los intereses locales y a las peculiaridades sociales de la tradición. En una palabra, tenemos que completar, mejorar, perfeccionar el sistema, los métodos y los órganos para la movilización de la fuerza de trabajo.
Pero al mismo tiempo es necesario dejar perfectamente claro de una vez por todas que el principio mismo del servicio de trabajo obligatorio ha reemplazado tan radical y permanentemente al principio de la contratación libre como la socialización de los medios de producción ha reemplazado a la propiedad capitalista.
# La militarización del trabajo
La introducción del servicio de trabajo obligatorio es inconcebible sin la aplicación, en mayor o menor grado, de los métodos de militarización del trabajo. Este término nos introduce de inmediato en el terreno de las mayores supersticiones y protestas posibles por parte de la oposición.
Para comprender qué significa la militarización del trabajo en el Estado obrero, y cuáles son sus métodos, uno debe dejar en claro de qué manera el ejército mismo fue militarizado, pues, como todos sabemos, en sus primeros días el ejército no poseía en absoluto las cualidades «militares» necesarias. Durante estos dos años movilizamos para el Ejército Rojo casi tantos soldados como miembros hay en nuestros sindicatos. Pero los miembros de los sindicatos son obreros, mientras que en el ejército los obreros constituyen alrededor del 15 por ciento, siendo el resto una masa campesina. Y, a pesar de todo, no nos cabe duda de que el verdadero constructor y «militarizador» del Ejército Rojo ha sido el obrero de vanguardia,