León Trotsky
# La inmadurez de los partidos socialistas en la Comuna
La Comuna de París de 1871 fue el primer intento histórico, todavía débil, de la clase obrera para imponer su supremacía. Abrigamos el recuerdo de la Comuna a pesar del carácter extremadamente limitado de su experiencia, la inmadurez de sus participantes, la confusión de su programa, la falta de unidad entre sus líderes, la indecisión de sus planes, el pánico desesperanzado de sus órganos ejecutivos y la terrible derrota fatídicamente precipitada por todo ello.
Apreciamos en la Comuna, en palabras de Lavrov, «el primer amanecer, aunque todavía pálido, de la república proletaria».
Muy distinta es la actitud de Kautsky. Al dedicar una parte considerable de su libro a un contraste burdamente tendencioso entre la Comuna y el poder soviético, ve las principales ventajas de la Comuna en aquellos rasgos que nosotros consideramos su infortunio y su culpa.
Kautsky demuestra laboriosamente que la Comuna de París de 1871 no fue preparada «artificialmente», sino que surgió de forma inesperada, tomando a los revolucionarios por sorpresa, en contraste con la revolución de noviembre, que fue cuidadosamente preparada por nuestro partido. Esto es indiscutible. Sin atreverse a formular claramente sus ideas profundamente reaccionarias, Kautsky no dice abiertamente si los revolucionarios parisinos de 1871 merecen elogios por no haber previsto la insurrección proletaria, y por no haberla previsto e ido conscientemente a su encuentro.