# El Comité Central Irresponsable y la Comuna «Democrática»
“El 19 de marzo —nos informa Kautsky—, en el Comité Central de la Guardia Nacional, unos exigían la marcha sobre Versalles, otros un llamamiento a los electores y un tercer grupo la adopción, ante todo, de medidas revolucionarias; como si cada uno de estos pasos —continúa informándonos con mucha erudición— no fuera igualmente necesario, y como si uno excluyera al otro”. (Página 72)
Más adelante, Kautsky, a propósito de estas discrepancias en la Comuna, nos presenta una serie de lugares comunes recalentados sobre las mutuas relaciones entre reforma y revolución.
En realidad, la situación era la siguiente. Si se decidía marchar sobre Versalles, y hacerlo sin perder una hora, era necesario reorganizar inmediatamente a la Guardia Nacional, colocar a su cabeza a los mejores elementos de combate del proletariado parisino y, por ende, debilitar temporalmente a París desde el punto de vista revolucionario.
Pero organizar elecciones en París enviando al mismo tiempo fuera de sus murallas a la flor y nata de la clase obrera habría carecido de sentido desde el punto de vista del partido revolucionario. Teóricamente, una marcha sobre Versalles y las elecciones a la Comuna no se excluían, por supuesto, lo más mínimo, pero en la práctica se excluían entre sí: para el éxito de las elecciones era necesario postergar el ataque; para que el ataque tuviera éxito, las elecciones debían aplazarse.
Finalmente, al sacar el proletariado al campo y debilitar con ello temporalmente a París, era indispensable obtener alguna garantía contra la posibilidad de intentos contrarrevolucionarios en la capital; pues Thiers no habría vacilado ante ninguna medida para levantar una revuelta blanca en la retaguardia de los comuneros. Era esencial establecer un régimen más militar, es decir, más riguroso en la capital.