A tal administrador de la clase obrera se le debe dar un asistente experto, uno o dos según la empresa.
Si no hay un administrador de la clase obrera adecuado, pero hay un experto concienzudo y capacitado, lo pondremos al frente de una empresa y le asignaremos dos o tres trabajadores destacados en calidad de asistentes, de tal manera que cada decisión del experto sea conocida por los asistentes, pero que ellos no tengan el derecho de revocar dicha decisión.
Seguirán, paso a paso, al especialista en su trabajo, aprenderán algo y, en seis meses o un año, podrán así ocupar puestos independientes.
Abramovich citó de mi propio discurso el ejemplo del peluquero que ha mandado una división y un ejército. ¡Es verdad! Pero lo que, sin embargo, Abramovich no sabe es que, si nuestros camaradas comunistas han empezado a mandar regimientos, divisiones y ejércitos, es porque previamente fueron comisarios adscritos a comandantes expertos. La responsabilidad