que nuestro plan económico, con el máximo de esfuerzo por parte de los trabajadores, no nos dará ni mañana ni pasado mañana una tierra que mana leche y miel: pues durante el primer período nuestra principal labor consistirá en preparar las condiciones para la producción de los medios de producción. Solo después de haber asegurado, aunque sea a la escala más pequeña posible, la posibilidad de reconstruir los medios de transporte y de producción, pasaremos a la producción de artículos de consumo general.
De este modo, el fruto de su trabajo, que es el objeto directo de los trabajadores, en forma de artículos de consumo personal, llegará solo en la última, la cuarta, etapa de nuestro plan económico; y solo entonces experimentaremos una mejora seria en nuestra vida.
Las masas, que durante un período prolongado seguirán soportando todo el peso del trabajo y de la privación, deben comprender a cabalidad la inevitable lógica interna de este plan económico si han de mostrarse capaces de llevarlo a cabo.
La secuencia de los cuatro períodos económicos delineados anteriormente no debe entenderse de un modo demasiado absoluto.
No nos proponemos, por supuesto, paralizar por completo nuestra industria textil: no podríamos hacer esto tan solo por consideraciones militares.
Pero para que nuestra atención y nuestras fuerzas no se dispersen bajo la presión de requerimientos y necesidades que nos reclaman desde todos los frentes, es fundamental utilizar el plan económico como criterio básico, y separar lo importante y fundamental de lo auxiliar y secundario.
Huelga decir que bajo ningún concepto aspiramos a un estrecho comunismo «nacional»: el levantamiento del bloqueo, y con mucha más razón la revolución europea, introducirían las alteraciones más radicales