La solidaridad socialista no puede apoyarse ni en la falta de personalidad ni en el instinto gregario. Y es precisamente la falta de personalidad la que con frecuencia se oculta tras el principio colegiado.
En la clase obrera hay muchas fuerzas, dones y talentos. Deben ser sacados a la luz y desplegados en rivalidad. El principio unipersonal en la esfera administrativa y técnica ayuda a esto. Por eso es superior y más fructífero que el principio colegiado.
# Conclusión del informe
Camaradas, los argumentos de los oradores mencheviques, en particular los de Abramóvich, reflejan ante todo su completo desapego de la vida y de sus problemas.
Un observador se para en la orilla de un río que tiene que cruzar a nado, y delibera sobre las cualidades del agua y sobre la fuerza de la corriente. ¡Tiene que cruzar a nado: esa es su tarea!
Pero nuestro kautskiano se para primero en un pie y luego en el otro.
«No negamos —dice— la necesidad de cruzar a nado, pero al mismo tiempo, como realistas, vemos el peligro —y no solo uno, sino varios: la corriente es rápida, hay piedras sumergidas, la gente está cansada, etc., etc. Pero cuando les dicen que nosotros negamos la necesidad misma de cruzar a nado, eso no es verdad; no, bajo ningún punto de vista. Hace veintitrés años no negábamos la necesidad de cruzar a nado...»
Y sobre esto se edifica todo, de principio a fin. En primer lugar, dicen los mencheviques, nosotros no negamos, y nunca hemos negado, la necesidad de la autodefensa: en consecuencia, no repudiamos al ejército.