El levantamiento de Yaroslavl (en el verano de 1918), que causó tantas víctimas, fue organizado por Savinkov siguiendo las instrucciones de la Embajada de Francia y con los recursos de esta.
Arcángel fue capturada según los planes de los agentes navales británicos, con la ayuda de buques de guerra y aeroplanos británicos.
El inicio del imperio de Kolchak, el candidato de la Bolsa de Nueva York, fue propiciado por el Cuerpo extranjero de Checoslovacos, mantenido con los recursos del Gobierno francés.
Kaledin y Krasnov (liberados por nosotros), los primeros jefes de la contrarrevolución en el Don, pudieron disfrutar de un éxito parcial únicamente gracias a la ayuda militar y financiera abierta de Alemania.
En Ucrania, el poder soviético fue derrocado a principios de 1918 por el militarismo alemán.
El Ejército de Voluntarios de Denikin fue creado con la ayuda financiera y técnica de Gran Bretaña y Francia.
Solo con la esperanza de la intervención británica y del apoyo militar británico se creó el ejército de Yudénich.
Los políticos, los diplomáticos y los periodistas de la Entente llevan dos años seguidos debatiendo con absoluta franqueza la cuestión de si la financiación de la guerra civil en Rusia es una empresa suficientemente rentable.
En tales circunstancias, hace falta verdaderamente una desvergüenza cínica para buscar la causa del carácter sanguinario de la guerra civil en Rusia en la malevolencia de los bolcheviques, y no en la situación internacional.