solo para hacer morir de hambre a nuestros hijos, sino para tejer sistemática, infatigable y tenazmente por todo el mundo una red sin precedentes de mentiras y calumnias.
No dice ni una sola palabra sobre las más vergonzosas tergiversaciones y violencias contra nuestro partido por parte del gobierno de los socialrevolucionarios y los mencheviques antes de la Revolución de Noviembre; sobre la criminal persecución a varios miles de trabajadores responsables del partido bajo la acusación de espionaje a favor de la Alemania de los Hohenzollern; sobre la participación de los mencheviques y socialrevolucionarios en todas las conspiraciones de la burguesía; sobre su colaboración con los generales y almirantes imperialistas, Kolchak, Denikin y Yudénich; sobre los actos terroristas llevados a cabo por los socialrevolucionarios por orden de la Entente; sobre los levantamientos organizados por los socialrevolucionarios con el dinero de las misiones extranjeras en nuestro ejército, que estaba derramando su sangre en la lucha contra las bandas monárquicas del imperialismo.
Kautsky no dice ni una sola palabra sobre el hecho de que nosotros no solo repetimos más de una vez, sino que demostramos en la realidad nuestra disposición a dar la paz al país, aun a costa de sacrificios y concesiones, y que, a pesar de esto, nos vimos obligados a librar una lucha intensa en todos los frentes para defender la existencia misma de nuestro país y evitar su transformación en una colonia del imperialismo anglo-francés.
Kautsky no dice una sola palabra sobre el hecho de que en esta lucha heroica, en la que estamos defendiendo el futuro del socialismo mundial, el proletariado ruso se ve obligado a gastar sus energías principales, sus fuerzas mejores y más valiosas, apartándolas de la reconstrucción económica y cultural.