Si la vida económica organizada es inconcebible sin el servicio de trabajo obligatorio, este último no puede realizarse sin la abolición de la ficción de la libertad de trabajo y sin la sustitución de esta por el principio obligatorio, complementado por la coacción real.
Que el trabajo libre sea más productivo que el trabajo obligatorio es muy cierto cuando se refiere al periodo de transición de la sociedad feudal a la sociedad burguesa. Pero hay que ser liberal —o, en la actualidad, kautskiano— para convertir esa verdad en permanente y trasladar su aplicación al periodo de transición del orden burgués al socialista. Si fuera cierto que el trabajo obligatorio es improductivo siempre y bajo cualquier condición, como afirma la resolución menchevique, todo nuestro trabajo constructivo estaría condenado al fracaso. Pues no podemos tener otro camino hacia el socialismo que la regulación autoritaria de las fuerzas y los recursos económicos del país, y la