las que se encontraban encerradas por todo el desarrollo precedente. Engendradas por el capitalismo, las fuerzas productivas golpeaban contra todos los muros del Estado nacional burgués, exigiendo su emancipación mediante la organización socialista de la vida económica a escala mundial. El estancamiento de los agrupamientos sociales, el estancamiento de las fuerzas políticas, que demostraron ser incapaces de destruir las viejas agrupaciones de clase, el estancamiento, la imbecilidad y la traición de los partidos socialistas directores, que se habían arrogado en la realidad la defensa de la sociedad burguesa: todos estos factores condujeron a una revuelta elemental de las fuerzas productivas, bajo la forma de la guerra imperialista. La destreza técnica humana, el factor más revolucionario de la historia, se irguió con el poder acumulado durante decenas de años contra el repugnante conservatismo y la criminal estupidez de los Scheidemann, Kautsky, Renaudel, Vandervelde y Longuet, y, por medio de sus obuses, ametralladoras, acorazados y aeroplanos, emprendió un furioso pogromo contra la cultura humana.
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Terrorismo y Comunismo
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