- La investigación se llevó a cabo asimismo en la línea de las unidades de artillería. En ninguna parte pudimos descubrir ni siquiera una alusión indirecta a un hecho similar al aducido por Kautsky a partir de las palabras de su inspirador.
- Finalmente la investigación abordó la cuestión de si había existido algún rumor de este tipo en el lugar de los hechos. También aquí no se descubrió absolutamente nada; y no es de extrañar. El contenido mismo de la falsificación se encuentra en un contraste demasiado brutal con la moral y la opinión pública de los obreros y campesinos de vanguardia que dirigen la labor de los Sóviets, incluso en las regiones más atrasadas.
De este modo, el documento debe calificarse como una falsificación lamentable, que solo podría ser difundida por los sicofantes más malignos en la prensa amarilla más bajuna.
Mientras la investigación descrita más arriba estaba en curso, el camarada Zinóviev me mostró un número del periódico sueco (Svenska Dagbladet) del 9 de noviembre de 1919, en el que aparecía impreso el facsímil de un mandato que decía lo siguiente:–
«Mandato. El portador del presente, camarada Raraseiev, tiene derecho a socializar en la ciudad de Ekaterinodar (borroso) a chicas de entre 16 y 36 años a su antojo. – Glavkom Ivashcheff».
Este documento es aún más estúpido e insolente que el citado por Kautsky. La ciudad de Ekaterinodar —el centro del Kubán— estuvo, como es bien sabido, en manos del Gobierno soviético durante muy poco tiempo. Al