Habían transcurrido ya algunas semanas desde la muerte y el entierro de Sidney Bolton, y la conmoción se había reducido a una leve especulación sobre quién lo había asesinado.
Esta pregunta se debatía con desgana junto a las hogueras invernales de Gartley, pero poco a poco la gente iba perdiendo el interés por un crimen cuyo misterio al parecer jamás se resolvería.
La vida continuaba en el pueblo y en Las Pirámides prácticamente del mismo modo, salvo que el profesor se ocupaba de su museo junto con Cockatoo y no contrató a otro ayudante.
Archie y Lucy eran perfectamente felices, mientras esperaban casarse en la primavera, y Braddock no mostró ningún deseo de interferir en su compromiso. Sabían, por supuesto, que él había visitado a Sir Frank, pero ignoraban lo que había ocurrido.
El propio Random llamó a las Pirámides para felicitar a la señorita Kendal por su compromiso, y parecía tan sumamente complacido de que fuera a casarse con el hombre de su elección que, muy a su pesar de mujer, ella se sintió bastante molesta. Como el baronet había sido su amante, ella pensaba que él debería guardar luto por su causa.
Pero Random no mostró ninguna disposición a hacerlo, por lo que Lucy adivino astutamente que su corazón roto había sido reparado por otra mujer. El profesor podría haber confirmado la veracidad de esto a partir de las pistas que Random le había dado, pero no dijo nada acerca de su entrevista con el joven, ni tampoco mencionó que un caballero español procedente del Perú andaba buscando la famosa momia verde.