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nydus/The Green MummyPublic
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CAPÍTULO XII. UN DESCUBRIMIENTO

acto de presencia para cortejar a su Dulcinea en un silencio admirado. La señora Jasher declaraba que los dos debían de haberse enamorado por telepatía, ya que rara vez intercambiaban una palabra. Pero esto era mucho mejor, ya a que Archie y Lucy les gustaba parlotear un montón, y dos parejas de urracas —según declaraba la señora Jasher— habrían sido demasiado para sus nervios. Hacía las veces de una muy buena chaperona, ya que permitía a los jóvenes actuar a su antojo, limitándose a sancionar los encuentros con su anciana presencia.

Una noche se esperaba a cenar a la señora Jasher, y Hope ya había llegado.

No se esperaba a nadie más, ya que Don Pedro había llevado a su hija al teatro en Pierside y Sir Frank había ido a Londres por asuntos relacionados con sus deberes militares. Era una noche crudamente fría, y una nevada ya había sugerido que iba a haber una auténtica Navidad inglesa de las de verdad.

Lucy había preparado una cena excelente para tres, y Archie había traído una baraja de cartas nueva para los pasatiempos de la señora Jasher, a quien le gustaba ese juego. Mientras la viuda jugara, los enamorados esperaban hacer el amor sin ser molestados, y ansiaban una velada feliz.

Pero había un inconveniente, pues aunque la hora de la cena se suponía que eran las ocho y ya pasaban treinta minutos, la señora Jasher no había llegado. Lucy estaba consternada.

—¿Qué la estará reteniendo? —le preguntó a Archie, a lo cual ese joven caballero respondió que no lo sabía y que, además, no le importaba. La señorita Kendal reprendió este sentimiento con toda propiedad. —Debería importarte, Archie, pues sabes que si la señora Jasher no viene a cenar, tendrás que marcharte.

—¿Por qué habría de hacerlo? —preguntó de mal humor.

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